Los murciélagos de las áreas urbanas pueden consumir casi 14.000 kilos de insectos en una sola noche, librándonos de este modo de plagas nocivas. En sus desplazamientos llevan consigo todo tipo de semillas que contribuyen a la extensión de los bosques en las latitudes medias y tropicales, así como a la polinización. Pueden dispersar más de 30.000 semillas pequeñas en una noche.